miércoles, 22 de agosto de 2012

Ahora sí que Conga ya fue. Alvarez Rodrich La República, Miércoles, 22 de agosto de 2012 | 4:30 am 78% de Cajamarca está en contra y solo 15% a favor. A pesar de que este columnista cree que la minería genera beneficios muy importantes para el país, y de que esta se puede –y debe– explotar con responsabilidad y en armonía con el ambiente y la gente, la fuerza de los hechos le lleva a concluir que Conga debe ser postergado por un tiempo prudente por la inviabilidad de ir contra la opinión contundente de la población. En los diez meses que Conga está en un lugar estelar de la cartelera política ha habido varias señales de la dificultad para su puesta en marcha. Entre las más recientes están, primero, la caída de dos gabinetes por el desgaste político que produjo el enfrentamiento. Segundo, los dos mensajes a la nación del presidente Ollanta Humala sobre este tema específico, una expresión inequívoca del enorme capital político invertido por el gobierno. Tercero, las muertes lamentables ocurridas en Celendín. Hubo otras señales que vinieron del propio sector empresarial. El lanzamiento de Quellaveco fue una noticia que dio en la línea de flotación del naufragante Conga pues dio a entender a muchos –incluyendo a los inquilinos de Palacio de Gobierno– que sí es posible sacar adelante un proyecto minero en armonía con el ciudadano, pero que eso requiere humildad antes que arrogancia, paciencia en lugar de meter el carro y, sobre todo, generación de confianza en base al respeto por la gente y las costumbres locales. Luego, para ponerle la cereza al pastel, vino el archipromotor de la inversión privada, Pedro Pablo Kuczynski, a declarar ‘la muerte’ de Conga. La verdad, Conga no está muerto –ni anda de parranda– pues el oro y el cobre seguirán ahí, pero las actuales condiciones políticas y sociales de Cajamarca impiden su ejecución –salvo los reservorios– por ahora pues, más allá del permiso legal que sí tiene el proyecto, la empresa no ha hecho lo suficiente para conseguir un apoyo mínimo de la población que lo haga socialmente viable. Esto se comprueba en la encuesta de Ipsos-Apoyo hecha en la provincia de Cajamarca entre el 3 y 9 de agosto, revelada ayer en la Convención Anual del SAE de Apoyo Consultoría, en la que se concluye que el 78% está en contra de Conga y solo 15% a favor, con una oposición en el área rural que sube a 83%. Eso es imposible de revertir en el corto plazo. A los que dicen que la ley es la ley y que se debe imponer con ‘mano dura’, que asuman la consecuencia de su entusiasmo. A pesar de la gran importancia del proyecto, y de la inversión de casi US$5 mil millones, el costo político es muy alto y obliga a repensarlo y a reprogramarlo. Y que Newmont y otras empresas mineras que enfrentan procesos similares aprendan a mejorar sustantivamente la capacidad de construir confianza con los ciudadanos.
SENTIMIENTOS COYUNTURALES Gracias al Proyecto Conga. Ha conseguido en meses lo que nadie había logrado en años: que Celendín salga de su apatía, despierte y se convierta en agente de su propia historia. Felicito también al pueblo por salir de su letargo. Expresar mi admiración ante la conversión del presidente ejecutivo de la empresa Newmont. El titular de los informativos anoche era deslumbrante: “Newmont: Conga no va”. Dice dicho señor que no se dan actualmente las condiciones para que Conga se ejecute. Lleva razón. En este tema de Conga hay tres actores fundamentales: El Gobierno Regional, representando a la mayoría de Cajamarca, dice que Conga no va; eso opina también el 78% de los cajamarquinos; la minera también dice eso. Sólo queda que el Gobierno Central se manifieste. Tiene dos salidas: Si dice “Conga no va” se gana por goleada; si dice “sí va” pierde por dos a uno. Parece que el pueblo va a conseguir su propósito. Tras Conga hay que ver la necesidad de impulsar un modelo económico diferente y otra manera de hacer política. Agradecimiento a Ollanta Humala por cuidar tanto de nuestra seguridad. No habrá otro lugar en todo el mundo con más presencia policial por metro cuadrado que en Celendín. Tenemos guardaespaldas y guardapechos. Gracias al Gobierno Central por cuidar de nuestra planta de luz, nuestros reservorios (aunque no tengan mucha agua), nuestras calles y, sobre todo, nuestra Plaza de Armas. ¡Qué paz! ¡Qué tranquilidad! No dudamos que un gobierno que se ocupa tanto de nuestra seguridad velará también para que tengamos un medio ambiente adecuado que haga posible que nuestra vida se desarrolle saludablemente. Inquietud. ¿Por qué el colectivo por Cajamarca se atreve a afirmar que el Presidente Gregorio Santos no representa ya a la región? Que yo sepa las elecciones fueron democráticas y además él, en este aspecto del medio ambiente, está cumpliendo lo que prometió. Es curioso que se descalifique a quien está siendo coherente con su programa y no se haga lo mismo con quien está haciendo justamente lo contrario de lo que prometió. ¿Alguien me lo puede explicar? Quiero expresar mi solidaridad con los hermanos policías y los integrantes del ejército. Estoy seguro que ellos están echando de menos a su familia y amigos y desean volver cuanto antes a sus lugares de origen. Les decimos que comprendemos su situación y que deseamos que sus deseos se cumplan a la mayor brevedad. Antonio Sáenz