miércoles, 22 de setiembre de 2010

CRITERIOS ÉTICOS PARA ELEGIR MEJOR A NUESTRAS AUTORIDADES

ESTE DOCUMENTO ES UN RESUMEN DE UN ESCRITO DE LOS OBISPOS PERUANOS CON MOTIVO DE LAS ELECCIONES

PRESENTACIÓN
En los próximos meses, los peruanos y las peruanas participaremos en dos importantes procesos electorales. En octubre de 2010 se elegirán a los Presidentes Regionales y a los Alcaldes, y en abril de 2011 al Presidente de la República y a los Congresistas.
Las elecciones son una buena ocasión para ver qué problemas tenemos en nuestra localidad y en el país, y pensar en lo que se puede hacer para resolverlos. De esta forma, a través de los planes de gobierno de las agrupaciones políticas, podremos conocer si sus propuestas responden a nuestras inquietudes.

Pero también es importante analizar las declaraciones y las acciones concretas de los candidatos, a partir de criterios éticos, basados en principios y valores del Evangelio, que nos permitan tener indicios sobre su capacidad de servir a los intereses generales y a la búsqueda del bien común.

Con esta finalidad, la Comisión Episcopal de Acción Social - CEAS pone a disposición de los agentes pastorales y personas interesadas este documento de trabajo, que expone algunos criterios éticos para orientar una elección responsable de autoridades.

CAPÍTULO I.- LA ÉTICA EN EL CORAZÓN DE LA POLÍTICA

Cuando hablamos de ética nos referimos a reflexiones, decisiones y acciones que nos permiten vivir la vida con valores. Para los cristianos nuestra ética se centra en Jesús y su Evangelio.

Pero, ¿qué relación tiene la ética con la política?
A primera vista, pareciera que no existe relación entre ellas, que es como querer mezclar el agua y el aceite. Sin embargo, la Doctrina Social de la Iglesia nos dice que ambas tienen una estrecha relación.

Para mucha gente, la política es “naturalmente corrupta”. Se piensa que solo sirve para favorecer intereses particulares o grupales, antes que los de la comunidad y el país. Algunos asumen inclusive que para obtener el poder y mantenerlo se puede hacer de todo, que “el fin justifica los medios”.

Así percibida, la política es totalmente lo opuesto de la ética. La consecuencia de este pensamiento es la indiferencia, que hace que los ciudadanos “no nos comprometamos en política”, y que busquemos mantenernos alejados de ella.

Entonces, será importante preguntarnos: ¿Qué entendemos por política?

En forma sencilla, podemos decir que la política es el servicio al “Bien Común”, es decir, al bien de todos y todas, en armonía con la creación.
Para nosotros, desde la Doctrina Social de la Iglesia, la participación en política es necesaria e irrenunciable.

Dialogar.- ¿Por qué para un (a) cristiano (a) es irrenunciable participar en la política de su comunidad?

La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que la política tiene por finalidad el servicio del bien común, y que la persona humana es su fundamento y fin. Esto la hace una práctica necesaria.

La Iglesia nos recuerda que la política está al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la política.

Teniendo en cuenta todo esto, la Iglesia nos llama a que como cristianos y cristianas apoyemos la participación de la sociedad civil en la reorientación y rehabilitación ética de la política. En un país como el nuestro, donde los partidos políticos y las instituciones del Estado están desacreditados, urge que aportemos a reorientar la política desde los principios y valores del Evangelio. Rehabilitar la política con ética desde la Palabra de Dios significa llenar la política de su sentido más profundo, no buscando intereses particulares, sino el bien común para las comunidades y para el Perú.

Las elecciones municipales, regionales y nacionales son una valiosa oportunidad para la reorientación ética de la política. En estas elecciones, buscamos como Iglesia promover la adopción de criterios y compromisos éticos de buen gobierno, con la participación del electorado y de los candidatos. De esta manera, con una sana vigilancia ciudadana, podremos contribuir a que la ética guíe las prácticas de ejercicio del poder, y se traduzca en políticas públicas que favorezcan un desarrollo humano integral.

Dialogar.- Concretamente, en tu comunidad, ¿qué debemos hacer para rehabilitar la política?

CAPÍTULO II.- LOS CRITERIOS ÉTICOS DE LA CAMPAÑA

Los criterios éticos que promueve esta Campaña han sido inspirados en la ORACIÓN de los Obispos del Perú con ocasión de una elección anterior:

“Danos la sabiduría y la claridad,
para elegir a las personas más idóneas
que se destaquen por su honestidad,
por el conocimiento de las necesidades del país,
y que presenten propuestas claras y realistas
promoviendo la reconciliación, la justicia,
el progreso y el bien común.”

A estos cinco criterios presentes en la oración, hemos sumado un nuevo criterio, que consideramos debe recorrer transversalmente la política: el diálogo con la población.

¿Qué es un criterio?
Es una idea, concepto o punto de vista fundamental, a partir del cual tomamos decisiones o evaluamos diversas situaciones en nuestra vida.



Criterio 1: HONESTIDAD Y TRANSPARENCIA

Para los peruanos y peruanas, la corrupción es uno de los principales problemas del país (Cf. Encuesta de Apoyo, 2009). Muchos y escandalosos actos de corrupción se han descubierto en Congresistas y en miembros del Poder Ejecutivo y de los Gobiernos Regionales y Locales. La HONESTIDAD surge como un criterio fundamental para las candidatas o candidatos. Se espera que éstos sean transparentes, honrados, auténticos.

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Mateo 28, 11-15.

“Algunos de los guardias fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Estos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron una buena suma encargándoles: “Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver. Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue”. Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy.”

El texto que acabamos de leer nos habla de la corrupción. Allí donde hay poder o la posibilidad de tenerlo es fácil que se caiga en la corrupción. No es un fenómeno nuevo en la historia.

Cuando hablamos de corrupción, siempre hay dos polos: el corruptor y el corrompido. En este caso, los sumos sacerdotes son los corruptores, mientras que los soldados aceptan ser corrompidos y niegan la verdad de lo sucedido, ya sea por miedo o por la codicia del dinero que los sacerdotes ofrecen.

Necesitamos personas con valores éticos y principios claros que no se dejen comprar, que luchen contra la corrupción presente en la política y la denuncien

Escándalos ligados al tráfico de influencias para beneficiar negocios particulares, o el uso de recursos públicos para la compra de bienes privados, son noticia de “todos los días”, que involucran a autoridades de los diferentes niveles estatales. Esto constituye un serio déficit de integridad moral, que alimenta un círculo vicioso pues la ciudadanía se desencanta de la vida política, siendo una de sus consecuencias la indiferencia, con lo cual las autoridades corruptas continúan gozando de márgenes de maniobra para hacer de las suyas.

Dialogar.- ¿Conoces ejemplos de tráfico de influencias en tu localidad?

La corrupción es el acto por el cual una autoridad pública se vale de su poder para sacar provecho para sí mismo o para personas o grupos que le remuneran dicha inmoralidad. Lo que estaba destinado para todos, un bien o un servicio por ejemplo, termina siendo aprovechado sólo por unos pocos.
En la administración pública, la corrupción se registra también a nivel de funcionarios y servidores. Eso hace que se destruya y rompa la confianza, que es el fundamento de la democracia representativa.

La honestidad es todo lo contrario, se refiere a actuar con rectitud y honradez, por el bien común. En el caso de los candidatos, supone que tengan la suficiente integridad moral para ser consecuentes con lo que se les pide: que sirvan y velen por el bienestar de todos y todas.

Criterio 2: CONOCIMIENTO DE LAS NECESIDADES DE LA GENTE

En un país como el nuestro, el conocimiento de las reales necesidades de la gente aparece como algo fundamental. Se necesita que los líderes y lideresas de la política conozcan realmente las verdaderas necesidades de nuestros pueblos y respondan a ellas

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Mc 8, 1- 8 “La gente comió hasta quedar satisfecha”.

“En aquellos días se reunió otra vez mucha gente y no tenían qué comer. Llamó Jesús a los discípulos y les dijo: Me da lástima esta gente; ya llevan tres días junto a mí y no tienen qué comer. Si los despido a casa en ayunas, desfallecerán por el camino; y algunos han venido de lejos. Le contestaron los discípulos: Aquí, en este despoblado, ¿de dónde sacaríamos panes para alimentar a éstos? Les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Respondieron: Siete. Ordenó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes, dio gracias, los partió y se los dio a los discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pescaditos. Los bendijo y mandó que los sirvieran. Comieron hasta quedar satisfechos, y recogieron las sobras en siete canastas.”

Jesús conoce las necesidades de quienes le siguen, sabe que si los despide en ayunas pueden “desfallecer en el camino”. Luego de tres días de estar con ellos, de seguro el mismo Jesús estaría sumamente cansado; más antes de pensar en sí mismo, piensa en aquellos con quienes ha compartido. Esto es posible por la cercanía amorosa de Jesús para con el pueblo. Pero además, Jesús hace que participen sus discípulos en la distribución del pan, no quiere personas pasivas que sólo esperen recibir, sino personas activas con quienes pueda buscar soluciones a las necesidades gente.

Dialogar.- ¿Conocemos las necesidades de nuestro barrio? Nombra las tres más importantes.

En nuestro país muchas autoridades públicas están distantes del “pueblo”; por eso no ven las necesidades de las personas, sino los beneficios que pueden sacar al ejecutar tal o cual obra; no escuchan, imponen “soluciones”. La lectura nos enseña que el conocimiento de las necesidades de la gente demanda cercanía, reconocerlas como personas y promover su participación.

Aparecida Nº 537.- “Para que nuestra casa común sea un continente de la esperanza, del amor, de la vida y de la paz hay que ir, como buenos samaritanos, al encuentro de las necesidades de los pobres y los que sufren y crear las estructuras justas que son una condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad…”.

En nuestra realidad local, es muy importante el reconocimiento de las costumbres y modos de vida de los hermanos campesinos. Cuando Aparecida nos pide ser “como buenos samaritanos y salir al encuentro de las necesidades de los pobres y los que sufren…”, nos está llamando a reconocer a ellos como prójimos, como iguales. Quienes estén llamados a gobernar el país, tienen no sólo la responsabilidad de respetar a nuestros hermanos que tienen costumbres y tradiciones diferentes, sino también de integrarlos vía estructuras justas, tomando en cuenta sus opiniones y necesidades.

Por otra parte, una de las principales necesidades a la que cada día es más sensible la población es el cuidado del medio ambiente, de nuestra casa común. Los peruanos y peruanas vivimos en un país generoso en recursos naturales. Sin embargo, vemos cómo la tala indiscriminada de árboles, las actividades mineras irresponsables, la inadecuada disposición final de residuos sólidos, el uso indiscriminado de fertilizantes químicos, o bien el dióxido de carbono que emiten viejos carros -sólo por señalar algunos ejemplos–, día a día vienen afectando nuestro ecosistema.

Dialogar.- Menciona los tres problemas más graves que afectan nuestro ambiente. ¿Qué podemos hacer para solucionarlos?

La importancia de un ambiente saludable y el cuidado del ecosistema es un tema que no puede faltar en la agenda de quien desea ejercer el servicio público en nuestro país. Los tiempos actuales nos desafían a una acción conjunta para proteger y cuidar nuestro planeta y la vida maravillosa que contiene, tal como lo quiere el Señor.

Criterio 3: PROPUESTAS CLARAS Y REALISTAS

La mayoría de nuestras autoridades políticas sufren de escasa credibilidad debido a que –entre otras razones– con tal de ganar las elecciones ofrecieron el “oro y el moro”. Lo que tenemos luego son promesas incumplidas o inviables, con lo cual se desgasta más la democracia. La gente requiere de candidatos y candidatas que planteen propuestas que sean entendibles, bien sustentadas y que sean realizables.

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Texto: Aparecida Nº 76.

“Se aprecia actualmente un esfuerzo de los Estados por definir y aplicar políticas públicas en los campos de la salud, educación, seguridad alimentaria, previsión social, acceso a la tierra y a la vivienda, promoción eficaz de la economía para la creación de empleos y leyes que favorecen las organizaciones solidarias. Todo esto refleja que no puede haber democracia verdadera y estable sin justicia social, sin división real de poderes y sin la vigencia del Estado de derecho”.

En el Perú, vivimos la paradoja de haber experimentado en los últimos años el crecimiento económico más significativo de América Latina, pero los servicios de salud, educación, seguridad alimentaria y previsión social siguen siendo de muy mala calidad. ¿De qué sirve el crecimiento económico si no genera una mayor justicia social, si no se genera un verdadero desarrollo? Este es sin duda el principal aspecto negativo del actual modelo de crecimiento del país: se muestra incapaz de incluir a las grandes mayorías en sus beneficios. A pesar de este crecimiento, la democracia en el Perú tiene uno de los más bajos niveles de satisfacción en toda América Latina. Así, resulta fundamental que los candidatos y candidatas planteen propuestas claras y realistas sobre salud, educación, seguridad y soberanía alimentaria, previsión social, entre otros; y que no se preocupen únicamente por la macroeconomía del país.

Dialogar.- ¿Por qué se dice que crecimiento no es igual a desarrollo? ¿Cuándo el crecimiento se convierte en desarrollo?

La actividad política debe velar por el bien común de todos y todas, especialmente de las poblaciones más empobrecidas y marginadas. Por ello, en el tiempo electoral, es importante demandar planteamientos que nos proyecten una visión de país que integre a la población a través de políticas públicas justas. No basta que nos digan que se “distribuirá la riqueza” o que habrá “crecimiento con justicia social”, sino que se plantee claramente cómo se generará la riqueza, cómo se realizará su distribución, cómo se alcanzará la justicia social. Es necesario elaborar y ejecutar propuestas claras y realistas en favor de las mayorías.

Partiendo de la realidad de cada una de nuestras localidades y regiones, los candidatos y las fuerzas políticas deberán especialmente incluir en sus planes de gobierno políticas concretas de los servicios de educación, salud y vivienda.

Por otra parte hemos de reconocer que muchas veces nuestro voto es un voto no informado, pues no escuchamos ni confrontamos propuestas; sólo nos limitamos a mirar las cosas externas, como la imagen del o la candidata, su manera de hablar o la música con la cual anima su campaña. Por este motivo, resulta indispensable que como ciudadanos cumplamos un rol activo, informándonos y verificando si los planes de gobierno que se nos presentan plantean medidas concretas y viables.

Dialogar.- ¿Qué temas no deben faltar en las propuestas de los distintos candidatos?

Criterio 4: DIÁLOGO CON LA POBLACIÓN

En democracia, si se aspira a ser una autoridad política en un país tan diverso como el nuestro, resulta fundamental la sensibilidad humana y el saber tratar a las personas, así como recoger sus propuestas.

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Texto : Marcos 10,46 - 52: Jesús sana al ciego Bartimeo.

“Llegaron a Jericó. Más tarde, cuando Jesús salía de allí acompañado por sus discípulos y por bastante gente, el hijo de Timeo, Bartimeo, un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Cuando se enteró de que era Jesús de Nazaret quien pasaba, se puso a gritar: ¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí! Muchos lo reprendían para que se callara. Pero él gritaba todavía más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Llamaron entonces al ciego, diciéndole: ánimo, levántate, que te llama. Él, arrojando su manto, se levantó rápidamente y se acercó a Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: Maestro, que recupere la vista. Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y al momento recuperó la vista y lo seguía por el camino”.

En tiempos de Jesús, toda persona que sufría una discapacidad física era tenida por impura o pecadora. Se pensaba que su sufrimiento era el efecto de un supuesto pecado, por lo cual se le marginaba de la sociedad. Ese era el caso de Bartimeo, un “mendigo ciego que estaba sentado junto al camino”. ¿Cuál fue la actitud de Jesús frente a los gritos de Bartimeo? Fue una actitud de escucha, valiendo más el reconocer a Bartimeo como persona que las habladurías de la gente sobre cómo un maestro se podía relacionar con un mendigo y ciego. En otras palabras, Jesús rompe con la lógica de la marginación para entablar un diálogo con Bartimeo, a quien pregunta “¿Qué quieres que haga por ti?” ¿Acaso no era evidente lo que Bartimeo quería? Y sin embargo Jesús no impone una “solución” –en este caso devolver la vista–, sino que espera que Bartimeo participe en la solución de su problema.

Este pasaje del evangelio interpela nuestra actual situación social. Con frecuencia los políticos toman decisiones o ejecutan medidas económicas que supuestamente beneficiarán a las grandes mayorías, pero sin consulta alguna a la población directamente afectada. Cuánta falta nos hacen autoridades públicas que sean capaces de acercarse a la población y sencillamente dialogar sobre lo que necesitan.

Dialogar.- ¿Podrías dar algunos ejemplos de autoridades que sean capaces de dialogar?

Desde hace ya varios años, en el Perú se han promovido una variedad de espacios de diálogo, coordinación y concertación: Mesas de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza, Consejos de Coordinación Regional y Local, Presupuestos Participativos, el Acuerdo Nacional, y muchas “mesas de trabajo” para enfrentar problemas específicos de salud, educación, juventud, entre otros, con lo cual se ha buscado mejorar la relación sociedad - Estado. Sin embargo, está pendiente la generación de consensos básicos sobre estructuras institucionales que permitan dar respuesta efectiva a la problemática nacional o local, a través del diálogo social y de acuerdos vinculantes, es decir de obligatorio cumplimiento para todos los participantes.

Dialogar.- ¿Participamos en los espacios que se han abierto para que nuestra democracia sea más fuerte?

Facilitar un diálogo constructivo, bien informado, equitativo, democrático, exige promover la participación de la población en la generación de las políticas públicas, y no demandar de ella una actitud pasiva o de dependencia, en donde sea la autoridad quien siempre decida qué es lo correcto. Sobran políticos caudillistas y faltan más políticos demócratas.

Dialogar.- ¿Qué características tiene un diálogo constructivo?

Criterio 5: COMPROMETIDO CON LA RECONCILIACIÓN Y LA JUSTICIA
El Perú es un país sumamente fragmentado e injusto. Necesitamos autoridades políticas comprometidas con los derechos humanos, que promuevan, antes que la confrontación, la verdad, la reconciliación y la justicia.

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Texto: Encíclica Dios es Amor (Deus Caritas est) del Papa Benedicto XVI, 2005 Nº 28.

“La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política. La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética”.

Tal como lo señala el Papa Benedicto XVI, toda política debe sustentarse en la justicia, y promoverla a través del reconocimiento y garantización de los derechos de todos y todas. Desde el punto de vista jurídico es fundamental que el Perú deje de ser un país en donde reina la impunidad, en donde quienes vulneran los derechos humanos no asuman sus responsabilidades. Felizmente, en los últimos años hay algunos signos que demuestran cierto avance contra la impunidad, pero el camino aún es largo.

Diálogar.- ¿Cuentan las y los candidatos con propuestas claras sobre un ejercicio más efectivo de la justicia en el país?



Criterio 6: COMPROMETIDO CON EL PROGRESO Y EL BIEN COMÚN
El solo crecimiento económico no es desarrollo. Necesitamos autoridades políticas que se preocupen no solamente por atraer inversión privada, sino también por lograr un desarrollo para todos y todas, basado en la equidad, el respeto al medio ambiente, la participación ciudadana, la justicia social; en otras palabras, un desarrollo más humano, integral y solidario.

Reflexionemos a la luz de nuestra fe: Texto: Encíclica Caritas in Veritate del Papa Benedicto XVI Nº 21.

“El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza. El desarrollo económico que Pablo VI deseaba era el que produjera un crecimiento real, extensible a todos y concretamente sostenible.”

Es aún dramático el nivel de pobreza que sufre nuestro país. Millones de peruanos y peruanas, que en su mayoría viven en la sierra y selva, no cuentan con acceso a servicios básicos tales como agua potable, alcantarillado y electricidad. La velocidad con que ha crecido la economía nacional no ha revertido con igual velocidad en la reducción de pobreza, lo cual demuestra que crecimiento económico no es igual a desarrollo. Por ello, el Papa enfatiza que la ganancia es un medio, más no un fin en sí mismo. Es un medio para mejorar las condiciones de vida de todos y todas, no sólo de algunos.

Candidatos y candidatas a un cargo público deben proponer planes de gobierno con medidas que signifiquen progreso en las condiciones de vida de toda la gente, lo que en breves palabras significa el bien común.

Dialogar.- Construyamos juntos un país solidario. ¿Cuáles serían sus características?

CAPÍTULO III.- NUESTRA ORACIÓN DE LA CAMPAÑA

Concédenos, Señor, elegir personas que se destaquen por su honestidad y transparencia, que cuando asuman el cargo no pierdan este valor.

Nos comprometemos a velar por la honestidad de nuestras autoridades elegidas, realizando acciones de vigilancia ciudadana y entablando un diálogo respetuoso y sincero.

Concédenos, Señor, elegir personas que se destaquen por su sensibilidad y conocimiento de las necesidades de la gente.

Nos comprometemos a conocer las necesidades de nuestro pueblo y a mantenernos informados para colaborar lúcidamente con nuestras autoridades elegidas.

Concédenos, Señor, elegir personas que se destaquen por sus propuestas claras y realistas.

Nos comprometemos a conocer las propuestas de nuestros candidatos y candidatas, y a estar vigilantes para que cumplan con las mismas una vez que sean autoridades electas.

Concédenos, Señor, elegir personas que se destaquen por su diálogo con la población.

Nos comprometemos también nosotros en la promoción y fortalecimiento de espacios de diálogo entre la sociedad civil y el Estado, donde se puedan presentar las opiniones y puntos de vista divergentes, poniendo de nuestra parte para llegar a acuerdos y compromisos efectivos.

Concédenos, Señor, elegir personas que se destaquen por su compromiso con la reconciliación y la justicia.

Nos comprometemos también nosotros a trabajar por un país justo y reconciliado, y a recordarles a nuestras autoridades elegidas que han de tener una especial preocupación por las personas en situación de pobreza.

Concédenos, Señor, elegir hombres y mujeres que se destaquen por su compromiso con el progreso y el Bien Común.

Nos comprometemos a luchar por una humanidad capaz de convivir con dignidad, cuidando la tierra, nuestra casa común, y exigiendo a nuestras autoridades una conciencia social y ecológica más profunda y activa.


Que Dios nos ayude en este caminar.

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