sábado, 15 de mayo de 2010

MÁS SERIEDAD, SEÑORES CANDIDATOS

Año 2010, año electoral. El próximo 3 de octubre el pueblo acudirá a las urnas para ejercer su derecho al voto y elegir a sus gobernantes locales y regionales para los próximos 4 años. Es preciso valorar suficientemente esta acción cívica, en la que el pueblo manifiesta que quiere ser dueño de su propio futuro y decidir por quiénes quiere ser liderado en la búsqueda de su desarrollo. Desde nuestro ser iglesia, como ciudadanos creyentes que pretenden construir el mundo desde valores, queremos aportar nuestro granito de arena en la reflexión necesaria ante este momento crucial.

La política tiene como tarea regular la vida comunitaria en sus distintas facetas: educativa, sanitaria, económica, cultural… Es, pues algo necesario, aunque precisa regeneración al estar tan desprestigiada. Sin duda hay que valorar que haya personas que estén dispuestas a prestar este servicio a su comunidad local o regional. Por ello, hay que decir que, en principio, debemos estar agradecidos a las personas que se presentan como candidatos, pues parecen mostrar interés por servir a su pueblo. Pero sabemos que esto no siempre es así. Es más, parece que no ocurre eso en la mayoría de los casos. Al menos así lo siente la ciudadanía. Invitar a la gente a hablar de política es sacar a relucir sonrisas picaronas, frases despectivas, palabras como “ladrón”, “corrupción”, “promesas incumplidas”, “coimas”, “amiguismo”… Y es que los mismos candidatos tienen comportamientos que hacen pensar de esa manera tan negativa. Ahora, cuando se va acercando la fecha electoral, salen a la luz, llenan las fachadas con sus nombres y símbolos, llegan a todas las comunidades, incluso las más lejanas, y se presentan como salvadores prometiendo, entre abrazos y apretones de manos, lo posible y lo imposible. Pero yo me pregunto y les pregunto: Señores candidatos, ¿dónde han estado ustedes estos últimos cuatro años? Si tanto les interesa el pueblo como ahora dicen, ¿por qué no han estado presentes en las reuniones del Presupuesto Participativo? ¿Por qué no se les ha visto en todo el proceso del Plan de Desarrollo Concertado, que marca el camino por el que queremos marchar en los próximos años, incluyendo el periodo para el que ustedes se presentan? ¿Por qué no han participado en las reuniones convocadas por la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza? ¿Por qué no han asistido a foros sobre minería, medio ambiente y desarrollo sostenible? ¿Es que acaso tienen miedo de manifestar su postura en lo que se refiere a la actividad minera? ¿O es que las empresas mineras son su “papá Noel” que les subvenciona sus campañas y exigen sumisión?

Permítanme hacerles unas cuantas preguntas más: ¿De dónde sale la plata para tanto gasto propagandístico? Nunca se dan explicaciones sobre esto. ¿Por qué en los programas se habla tanto de obras y obras y no se dice nada sobre potenciar la participación ciudadana o desarrollar las capacidades? Es saludable no sólo gobernar para el pueblo, sino hacerlo con el pueblo, contando con sus opiniones en asuntos de gran interés. Hay que dar el paso de una democracia representativa a participativa. En la Plaza de Armas del distrito de La Libertad de Pallán, ya hace años que hay un cartel que dice: “Pallán renace, el alcalde y su pueblo lo hacen”. Me parece un gran acierto. No es el alcalde el que hace las obras, ni el que da el dinero. El sujeto es la Municipalidad y la plata es de la Municipalidad, o sea, del pueblo, no del alcalde. Éste, lo más que hace en las obras, es poner la primera piedra y esperar que se termine para ir a la inauguración, acompañado de “su” televisión y colocar su nombre en lugar bien visible. ¿Qué tienen previsto ustedes hacer por su pueblo a partir del día siguiente a las elecciones si no salen elegidos? ¿Pensar en la revocatoria? ¿Luchar por su pueblo? ¿O se van a regresar a sus “cuarteles de invierno” y no volver a aparecer hasta que pasen cuatro años para intentarlo de nuevo? Una última cuestión: Si los alcaldes no ganaran por todos los conceptos (sueldos, gratificaciones, viáticos y otras ayudas menos “legales”) más de 1.500 soles al mes, ¿habría tantos candidatos? Porque esto de que haya tantos aspirantes al sillón de mando es un problema, ya que hay gran dispersión de votos y eso hace que, incluso el que consiga más votos, salga con un porcentaje de apoyo relativamente bajo. Así, imaginemos que el ganador llega a tener el 25% de los votos. Eso significa que el 75% no lo ha elegido. No es extraño que ya desde el día siguiente se esté pensando en la revocatoria.

No pretende esta reflexión ser una crítica negativa, sino invitarles a ustedes a preocuparse por el progreso de su pueblo, también después del proceso electoral, sea cual sea el resultado. Hay que felicitar al vencedor y no desaparecer, sino seguir uniendo esfuerzos buscando el beneficio de la comunidad.

Antonio Sáenz Blanco

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