sábado, 19 de diciembre de 2015


                                                    

                       
BOLETÍN PARROQUIAL
   S E M I L L A S
Nº 36- Diciembre –Celendín  2015





EL FENÓMENO DEL NIÑO
Han transcurrido varios meses desde que se anunció la llegada del fenómeno del Niño. Pero no acaba de llegar, lo cual es comprensible, pues los niños no llegan de la noche a la mañana. Aunque hay algunos más apurados que llegan a los 7 meses, la mayoría tardan nueve desde su anuncio hasta su nacimiento. La verdad es que no tenemos prisa en verle su carita, pues es un Niño no deseado, por lo que más que esperado, es temido.
De este Niño se nos dijo que muy probablemente iba a ser fuerte, muy fuerte. Un Niño terrible, como su abuelo del 83 y su padre del  98. Sin duda es una familia violenta que provoca inseguridad ciudadana. Somos conscientes de que la presencia de sus antepasados causó inundaciones, destrozos de caminos y carreteras, daños en viviendas, cosechas malogradas… en resumen, a su paso dejaron un ecosistema herido.

Si bien es cierto que últimamente nos llegan noticias más tranquilizadoras afirmando  que son menores las posibilidades de que sea un Niño cargado de fiereza, no obstante, si uno sabe que van a venir a atacarle, prepara sus defensas. 
Esto es lo que estamos haciendo, más aun teniendo en cuenta los antecedentes vividos. De ahí que se esté llevando a cabo la limpieza de ríos y quebradas.


Es propicia la ocasión para que cada cual dé una repasadita a sus tejados y realice en sus casas y chacras los arreglos oportunos. Bueno sería que nos concienciemos en la necesidad del cuidado del agua y de los lugares públicos. Los cauces de los ríos son espacio para el agua, no botadero de basura.
Deseable es que, por una parte, el Niño nos encuentre preparados y, por otra, se vaya cuanto antes, pues los seres destructores no son objeto de deseo. 



¡QUÉ FENÓMENO DE NIÑO!
Si el anterior no la era, ahora sí hablamos de un Niño deseado, largamente esperado. Muchas generaciones de oriente  murieron con las ganas de contemplar su llegada. Hasta que en medio de un ambiente donde reinaban la pobreza y la debilidad se oyó el anuncio gozoso: “Hoy les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Llega el Niño.
¡Qué Niño! Será la luz que sofoca las tinieblas, el agua que colma la sed de felicidad, la puerta que da acceso a otra manera de entender la vida, el camino que lleva hasta el necesitado, la resurrección que prolonga lo bello de la existencia entregada. No es extraño que ante un Niño así, se den la mano el cielo y la tierra, la luz y las tinieblas,  los ángeles y los pastores, los nacionales y los magos extranjeros, el oro con el incienso y hasta la mirra, de la que no sabemos ni lo que es, pero que no quiere perderse la fiesta.   Con él todo se unifica, brota la vida, surge la alegría.
Ante su anuncio, la Iglesia se viste de adviento, de espera, de encuentro. Recibirlo desde la gratuidad y acogerlo desde el misterio, como hicieron su madre y José, supone abrir nuestra existencia al amor,  la ternura, la solidaridad,  el servicio. Así se va produciendo el milagro de la salvación, de la llegada de un mundo nuevo donde habite la justicia. 
Acojamos entusiasmados a este Niño, que hace visible a Dios envuelto en pañales de misericordia. 







P. Antonio S.B.






















miércoles, 22 de agosto de 2012

Ahora sí que Conga ya fue. Alvarez Rodrich La República, Miércoles, 22 de agosto de 2012 | 4:30 am 78% de Cajamarca está en contra y solo 15% a favor. A pesar de que este columnista cree que la minería genera beneficios muy importantes para el país, y de que esta se puede –y debe– explotar con responsabilidad y en armonía con el ambiente y la gente, la fuerza de los hechos le lleva a concluir que Conga debe ser postergado por un tiempo prudente por la inviabilidad de ir contra la opinión contundente de la población. En los diez meses que Conga está en un lugar estelar de la cartelera política ha habido varias señales de la dificultad para su puesta en marcha. Entre las más recientes están, primero, la caída de dos gabinetes por el desgaste político que produjo el enfrentamiento. Segundo, los dos mensajes a la nación del presidente Ollanta Humala sobre este tema específico, una expresión inequívoca del enorme capital político invertido por el gobierno. Tercero, las muertes lamentables ocurridas en Celendín. Hubo otras señales que vinieron del propio sector empresarial. El lanzamiento de Quellaveco fue una noticia que dio en la línea de flotación del naufragante Conga pues dio a entender a muchos –incluyendo a los inquilinos de Palacio de Gobierno– que sí es posible sacar adelante un proyecto minero en armonía con el ciudadano, pero que eso requiere humildad antes que arrogancia, paciencia en lugar de meter el carro y, sobre todo, generación de confianza en base al respeto por la gente y las costumbres locales. Luego, para ponerle la cereza al pastel, vino el archipromotor de la inversión privada, Pedro Pablo Kuczynski, a declarar ‘la muerte’ de Conga. La verdad, Conga no está muerto –ni anda de parranda– pues el oro y el cobre seguirán ahí, pero las actuales condiciones políticas y sociales de Cajamarca impiden su ejecución –salvo los reservorios– por ahora pues, más allá del permiso legal que sí tiene el proyecto, la empresa no ha hecho lo suficiente para conseguir un apoyo mínimo de la población que lo haga socialmente viable. Esto se comprueba en la encuesta de Ipsos-Apoyo hecha en la provincia de Cajamarca entre el 3 y 9 de agosto, revelada ayer en la Convención Anual del SAE de Apoyo Consultoría, en la que se concluye que el 78% está en contra de Conga y solo 15% a favor, con una oposición en el área rural que sube a 83%. Eso es imposible de revertir en el corto plazo. A los que dicen que la ley es la ley y que se debe imponer con ‘mano dura’, que asuman la consecuencia de su entusiasmo. A pesar de la gran importancia del proyecto, y de la inversión de casi US$5 mil millones, el costo político es muy alto y obliga a repensarlo y a reprogramarlo. Y que Newmont y otras empresas mineras que enfrentan procesos similares aprendan a mejorar sustantivamente la capacidad de construir confianza con los ciudadanos.